El control moderno del gasto público

 

El análisis de los presupuestos públicos ha tenido una tendencia a la identificación de partidas que parecen excesivas. Pero, esta labor puede ser, en ciertos casos, un ejercicio intuitivo bastante riesgoso. La posibilidad de cometer errores es muy grande. Si recortamos por intuición, puede ser que se mantenga el derroche, o que recortemos tanto que generemos insuficiencia de recursos y por lo tanto el producto público será de mala calidad. Por lo tanto, es necesario mejorar el enfoque del control del gasto.

La presupuestación por resultados. La mejora se puede lograr con la presupuestación por resultados, que está contenida, desde inicios de la década anterior, en la Ley 8131 sobre presupuestos públicos. Los artículos 5 y 52 definen que se debe medir la relación “recurso – producto” para conocer el costo de las acciones públicas mediante un análisis de eficiencia.  Al respecto, la presupuestación por resultados es la herramienta que identifica las metas básicas de cada ministerio y calcula los recursos humanos y materiales que se necesitan para hacer realidad tales metas. Es una labor de “ingeniería de la producción pública”, apoyada en tecnologías de información y en la minería de datos. En esta alternativa, el tema no es “perseguir partidas”, por lo que el enfoque se orienta a la medición de los resultados y sus costos, buscando un control eficaz del gasto mediante el estudio de la eficiencia. Lamentablemente, aunque existe la Ley 8131, el país se encuentra muy atrasado en la materia.

Un ejemplo del sector educación. Hay un caso, entre muchos, en el Proyecto de Ley de Presupuesto Público para 2016 que ilustra lo mencionado. Se trata del subprograma 1 del programa 573 del MEP. Ahí se considera el presupuesto de la educación preescolar y de la educación primaria. En dicho subprograma la presupuestación por resultados tiene la capacidad de cuantificar la relación “recurso – producto” y hacer preguntas relevantes sobre lo que se presupuesta. El gráfico que acompaña a este comentario muestra (mediante la línea continua) que se ha incrementado la asignación de plazas a esta acción del MEP, desde 2005. Para 2016 se presupuestan 39.428 plazas, de las cuales el 96% se refiere a puestos de personal docente y de servicio que hace su labor en las escuelas. Si se compara este dato con lo sucedido en 2005, se nota que, en 11 años, la dotación de plazas aumentó en 5.600, lo que corresponde a un incremento del 17% mostrado por el gráfico.

 

Pero, resulta que el país está experimentando un “bono demográfico”. Como ha documentado ampliamente La Nación, la población infantil ha disminuido en los últimos años. De ahí que la matrícula de preescolar y de primaria va disminuyendo gradualmente, de acuerdo a lo mostrado por el gráfico citado (a través de la línea discontinua). La matrícula de este nivel educativo esperada para 2016 equivale a una reducción del 14% respecto a 2005. En consecuencia, desde el punto de vista de presupuestación por resultados, surge una pregunta relevante: ¿Por qué se asignan más plazas si baja la matricula? Esto es una duda válida desde la perspectiva de la “ingeniería de la producción educativa”. El diálogo técnico, durante la formulación presupuestaria, debería dar una respuesta a la interrogante planteada. Sin embargo, la forma en que se presupuesta hoy en Costa Rica, sin definir técnicamente una relación “recurso – producto”, no permite un diálogo apropiado sobre esa pregunta, aunque el impacto en el gasto amerita una respuesta. Si, desde 2005, se hubieran presupuestado las plazas de acuerdo a los niños atendidos, en 2016 el presupuesto de este subprograma sería 170.000 millones de colones más bajo. El 54% de esa diferencia obedece a la asignación de 5.600 plazas nuevas, mientras el 46% restante se debe a la repetición de 4.700 plazas que no están asociadas a la matrícula, porque bajó la cantidad de niños atendidos.

Conclusión. La presupuestación por resultados es un instrumento moderno, basado en consideraciones técnicas, que permite preguntas útiles sobre la relación “recurso – producto”, buscando un control efectivo del gasto. El ejemplo citado demuestra que esta técnica va al fondo del gasto, lo que facilita el control de montos muy significativos permitiendo ajustes relevantes, que se mantendrán en el mediano y en el largo plazo.

Publicado originalmente en nacion.com (Ver aquí)