Retos de la situación fiscal (Presentación realizada en la serie En la vía del diálogo de la Universidad Latina de Costa Rica)

El ajuste fiscal debe contener acciones en el lado del gasto y en el lado de los ingresos del Gobierno Central. Una parte de lo que se debe hacer se relaciona con el cambio del método de presupuestación. Desde inicios de la década anterior, el país dispone de la Ley 8131 que permite una elaboración moderna del Presupuesto Nacional. Lamentablemente, esta ley no se cumple en lo relativo a la presupuestación por resultados. Todavía predomina en las dependencias públicas la vieja práctica presupuestaria, en donde el presupuesto del año siguiente es el del año actual más un porcentaje de crecimiento, definido centralmente por los lineamientos presupuestarios. Un cambio en este tema facilitará las acciones necesarias en el campo de los ingresos, ya que la población notará mayor transparencia en el uso de los recursos públicos.
Las acciones de control del gasto. En materia de gasto público el tema estratégico no es recortar sino controlar el crecimiento del gasto funcional. Por ejemplo, en lo relativo al gasto salarial es posible lograr resultados importantes aplicando mecanismos de control del incremento de las plazas. El componente más importante del “gasto funcional” del Presupuesto se refiere a las plazas que utilizan los ministerios. El 80% de las plazas son ocupadas por maestros del MEP y de CEN-CINAI, policías de diversa naturaleza (de seguridad, de las cárceles y de tránsito) y personal del sistema judicial. Recortar esas plazas sería muy complejo funcionalmente; en la práctica podría significar la reducción de la actividad sustantiva del Gobierno. Por eso hay una imprecisión cuando se piensa que la salida es el “recorte de plazas”. Es muy probable que una parte de esas plazas no se usen eficientemente, pero tratar de recortarlas sería una tarea difícil de realizar, en términos legales, institucionales y políticos. Algo similar sucede con otros aspectos del “gasto funcional”.
Ante esta realidad, proponemos el “congelamiento condicionado” de las plazas. Esto sería modificar el método de asignación de las plazas, definiendo que el total de plazas del año actual está congelado para el siguiente año. Los ministros, basados en el método incrementalista, van a argumentar que necesitan incrementar las plazas para las “necesidades urgentes”. Por lo tanto, de acuerdo a la presupuestación por resultados, se deberá pedir una evidencia de la eficiencia en el uso del total de plazas, planteando algo como lo siguiente: “podríamos autorizar cierto aumento de plazas si el ministerio demuestra que está usando eficientemente las plazas actuales”. De esta manera, se agrega una noción de productividad del gasto: se autorizan más recursos si está usando eficientemente los actuales. Si no es así, no habrá recursos adicionales. Esto es control del crecimiento del gasto. Lo que hoy no crece, mañana no será gasto “inflexible”.
Las acciones de incremento de los ingresos. La estructura tributaria costarricense se ha debilitado considerablemente en los últimos 30 años. Al respecto, es necesario mejorar los métodos de recaudación de los impuestos y, en algunos casos, modificar y simplificar las tasas impositivas. Esto significa que se debe cambiar el impuesto sobre las ventas por un moderno impuesto sobre el valor agregado, incrementando la tasa del 13% al 15%. Además es necesario mejorar el impuesto sobre la renta de tal forma que se simplifiquen las tasas, pero, a la vez se mejore la progresividad del impuesto.
El déficit fiscal se pudo evitar. Por el lado del gasto, si se hubiera aplicado el principio de controlar el crecimiento del gasto, en lugar de intentar un recorte imposible, se puede demostrar que el actual déficit no se habría producido. Si se hubiera evitado el crecimiento excesivo de gasto desde el período 2006 – 2010, hasta el presente, el déficit sería hoy sólo del 2% respecto al PIB y no superior al 5%, como ha sucedido efectivamente. Esto quiere decir que, si la reforma tributaria generara al menos unos dos puntos del PIB, lo que parece factible, hoy no existiría el déficit fiscal. En el gráfico se observa que un enfoque alternativo habría generado sólo una “zona” moderada de déficit, representada en rosado, evitando la zona verde que se produjo en la realidad debido al descontrol del gasto.

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En el programa En la vía del diálogo #8 de la Universidad Latina de Costa Rica se presenta una explicación más detallada de lo comentado antes. (Ver aquí el programa)